Las Dolomitas: un rincón mágico en el norte de Italia

Las Dolomitas, los alpes italianos ubicados en el norte de Italia, es un lugar de esos que parecen sacados de una película. Montañas enormes de color rosado que cambian de tono con el atardecer, pueblos alpinos súper pintorescos y paisajes que te dejan sin palabras. En invierno es ideal para esquiar o disfrutar de la nieve, y en verano para hacer caminatas, pasear entre lagos y ver praderas llenas de flores. Es una mezcla perfecta entre naturaleza, aventura y tranquilidad, con ese toque italiano que lo hace aún más especial.

 

Zonas recomendadas

Si estás planeando un viaje a las Dolomitas, los tres mejores pueblos para hospedarte y aprovechar al máximo las actividades son Ortisei, Cortina d’Ampezzo y Corvara. Ortisei, en el valle de Val Gardena, es una base perfecta para explorar paisajes icónicos como Seceda o Alpe di Siusi, con fácil acceso a teleféricos y rutas de senderismo. Cortina d’Ampezzo es el pueblo más famoso y animado, ideal para visitar lugares imperdibles como el Lago di Sorapis o Tre Cime di Lavaredo, además de disfrutar de buenos restaurantes y tiendas. Por último, Corvara, en la zona de Alta Badia, ofrece un ambiente más tranquilo y elegante, excelente para rutas panorámicas, bicicleta de montaña o simplemente relajarte en un hotel con spa y vistas espectaculares.

Mejores Hoteles

Verano en Las Dolomitas

En verano, las Dolomitas se llenan de vida: los valles se vuelven verdes, las flores cubren las montañas y todo invita a estar al aire libre. Es el momento perfecto para hacer hiking, andar en bicicleta de montaña, escalar o simplemente subir en teleférico y disfrutar las vistas. También puedes visitar lagos de postal como el Lago di Braies o el Lago di Sorapis, hacer un picnic entre montañas o recorrer los pueblitos alpinos llenos de encanto, donde se mezclan lo italiano, lo alemán y lo ladino en la comida, la arquitectura y el ambiente.

Invierno en las Dolomitas

En invierno, las montañas se convierten en un verdadero paraíso blanco. Es el mejor momento para esquiar, hacer snowboard o lanzarte en trineo por los valles nevados. Si prefieres algo más relajado, puedes hacer paseos con raquetas de nieve, disfrutar de un spa con vistas o refugiarte en una cabaña con chimenea y vino caliente. Los pueblos se llenan de luces, el ambiente es acogedor y cada rincón parece sacado de una película navideña.

Written by Mariana Canales

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