Sabi Sand & Mala Mala Safari
Hay viajes que se quedan contigo mucho después de haber regresado. Sudáfrica es uno de ellos. Un destino donde la naturaleza tiene su propio ritmo y donde el lujo se vive de una forma distinta: sin excesos, pero con cada detalle cuidado.
El corazón del safari sudafricano
Nuestro recorrido comenzó en Sabi Sands, una reserva privada que limita con el Parque Nacional Kruger. No hay cercas que separen los territorios: los animales se mueven libremente, y eso hace que cada safari sea distinto.
El paisaje está atravesado por los ríos Sand y Sabie, que atraen vida a su alrededor. Ver elefantes cruzando el agua o leopardos descansando en las ramas al amanecer es algo que no se olvida. Además, la experiencia en Sabi Sands es más íntima que en los parques públicos: hay menos vehículos por avistamiento, lo que permite disfrutar de la naturaleza en silencio.
Simbambili Lodge, en Thornybush: el primer encuentro
Simbambili Lodge, en la reserva de Thornybush, fue nuestra primera parada. Suites con alberca privada y vistas al paisaje, logran el equilibrio perfecto entre comodidad y conexión con la naturaleza.
Ahí tuvimos nuestro primer gran momento: una manada de wild dogs corriendo y jugando a un lado de nuestro vehículo.. y a pocos metros un leopardo que acababa de pelear con otro leopardo. Esto es lo que significa un safari en África.
Earth Lodge, Sabi Sabi: diseño y naturaleza
En Earth Lodge, dentro de la reserva Sabi Sabi, la arquitectura se funde literalmente con el entorno. Los espacios están construidos con materiales naturales y cada detalle transmite paz.
Los game drives con salidas al amanecer, tiempo para descansar durante el día y safaris al atardecer. Al volver, siempre nos esperaba una cena bajo las estrellas o una copa de vino en algún fireplace. Earth Lodge tiene esa capacidad de hacerte sentir parte del lugar, sin forzar nada.
Rattray’s y Tengile River Lodge: dos estilos, una misma esencia
El viaje continuó hacia Mala Mala, una de las reservas más emblemáticas del continente. En Rattray’s Mala Mala, el ambiente es clásico y elegante, con un enfoque muy auténtico en la experiencia del safari. Todo gira en torno a la observación de los animales y al respeto por el entorno.
Hacer un safari en Mala Mala es vivir una de las experiencias más puras y consistentes de África. La reserva, una de las más antiguas y respetadas del continente, ocupa un extenso territorio privado que comparte frontera abierta con el Parque Nacional Kruger, lo que permite un movimiento libre de la fauna entre ambos espacios.
Y terminamos en mi favorito de todos: Tengile River Lodge, en donde la sensación fue diferente. Su diseño contemporáneo, las vistas al río y su compromiso con la sostenibilidad crean una atmósfera tranquila y moderna.
El lodge está construido sobre una curva del río Sand, con amplias terrazas que se abren al agua y a la vida salvaje que la rodea. Desde nuestro cuarto manadas de elefantes se acercaban cada mañana por agua.
Cada suite fue diseñada para integrarse con el paisaje: espacios amplios, grandes ventanas, materiales naturales y una sensación de calma que se siente desde el primer momento. Tengile es ideal para parejas o viajeros que buscan privacidad, elegancia y una conexión genuina con África.
Written by Loren Zubiria